En “Sobreviviendo con 2.50$ en la PUCE” hay cosas que no son necesarias para que la historia funcione, pero que hacen que se sienta más real y más cercana. Por ejemplo, los 2.50$ no son solo un número, se vuelven como un símbolo de estar justo, de tener que pensar bien cada decisión. También está esa idea de “sobrevivir”, que hace que algo tan simple como comer en la universidad se sienta como un reto.
Hay detalles pequeños que suman mucho, como el sonido de las monedas en el bolsillo, caminar viendo qué alcanza y qué no, o ese momento de antojo cuando ves algo que sabes que no puedes comprar. Nada de eso es obligatorio para contar la historia, pero hace que uno la recuerde más porque se siente muy real. Y no es solo una sensación: en la encuesta que realizamos con 89 estudiantes se ve clarísimo. La mayoría gasta entre 2 y 3 dólares al día, muy pocos superan ese monto, y también hay varios que incluso viven con 1,50$ o menos. Además, muchos combinan entre traer comida de casa y comprar algo rápido, y aunque las hamburguesas, la pizza o los almuerzos de cafetería son lo más común, también hay un grupo que directamente decide no comer.
Eso hace que la historia de Ricardo deje de ser solo suya. Se vuelve algo colectivo. Porque mientras él cuenta sus monedas, hay decenas más haciendo lo mismo, viendo si les alcanza para un sanduche de dólar o si mejor aguantan hasta llegar a la casa.
Por otro lado, esta historia está contada como si alguien te la estuviera diciendo a ti, de forma directa y sencilla. No usa palabras complicadas ni un tono formal, más bien parece una experiencia personal. Eso hace que conecte fácil, porque cualquiera que haya pasado por algo parecido se identifica.
Si esta misma historia se contara en otro formato, cambiaría bastante. En un video, por ejemplo, importarían más las imágenes y lo que se ve en el momento, como la fila, la comida o la cara de duda al elegir. En cambio, en algo corto como un tuit, todo tendría que resumirse a una idea rápida. Aquí funciona bien porque se cuenta como una pequeña historia cotidiana, cercana y fácil de imaginar.














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