El monedero de Elisa

Elisa empezó a estudiar la universidad el año pasado, ahora va por su segundo semestre de Arquitectura, la carrera que siempre soñó desde que estaba en el colegio. Aunque ama la profesión que ha escogido, eso no evita que le resulte complicada al momento de estudiar, por lo que dedica muchas horas de su día a estar en la universidad entre planos y maquetas. Casi todos los días se ve obligada a comer dentro de la universidad o en sus afueras; los dorilocos del Café Aurelio son de sus favoritos, pero en ocasiones se salen de su presupuesto .

Hoy Elisa está teniendo un día complicado, su transporte se retrasó y ha llegado 20 minutos tarde a su clase; para la mayoría podrá no ser mucho, pero para alguien tan exigente consigo misma no puede pasar por alto. Luego de tres aburridas horas de clase con la ingeniera Tejada se le ha abierto el apetito, ha decidido ir a la segura y optar por lo que siempre suele comprar, los tigrillos de plátano verde y chicharrón del Coffe Cup.

Mientras en Quito caía una ligera llovizna, Elisa se dirigía a la cafetería pensando en lo que se iba a servir, incluso tenía en mente acompañarlo con un café que iría perfecto con el frío. Se acercó al mostrador y se percató de un gran problema, no traía consigo su monedero. Es uno pequeño, de color morado y con un bordado que dice Tonsupa; era un regalo de un viaje que tuvo su tía hace un año. Pero ahora, si no tenía su monedero, ¿Cómo iba a comprar Elisa su comida?

Descúbrelo la próxima semana cuando publiquemos la segunda parte.

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