La siguiente historia fue creada a partir de los datos de una encuesta realizada a estudiante universitarios entre 18 y 20 años en el que refleja una realidad poco comentada: buscar que almorzar con un presupuesto limitado.
María Samaniego tiene 19 años y es estudiante de Arquitectura en la Pontificia Universidad Católica del Ecuador. Como muchos estudiantes universitarios, su rutina diaria no son solo clases y proyectos, sino también por una pregunta que se hace cada día: ¿Qué comer con solo 3 dólares? Los datos de la encuesta reflejan que la mayoría de los estudiantes cuentan con 3 dólares e presupuesto diario en el que prefieren gastarlo en almuerzos de la cafetería.
Cada día cuenta con un presupuesto de 3 dólares, con la condición de solo usarlos para el almuerzo. Al llegar a la cafetería revisa con mucha atención el menú con varias opciones. Algunas se ven más completas, más llamativas; opciones que se ven deliciosas pero que lamentablemente no entran dentro de su presupuesto.
Después de observar el menú, elige lo más barato: Un plato de arroz con pollo y un jugo de tomate de árbol, un plato sencillo que le permite continuar con su jornada académica. A veces no es lo que le gusta comer cuando está fuera de la universidad, pero sí algo que puede pagar.
Mientras come, no puede evitar observar a otros estudiantes que almuerzan comidas más elaboradas. Por un momento, María se siente frustrada por no poder almorzar lo mismo que otros estudiantes. Sin embargo, esa sensación cambia rápidamente. Con el tiempo, ha aprendido que lo importante no es compararse con otros estudiantes, sino adaptarse con lo que tiene.
Al finalizar su almuerzo, María continúa su día. No solo asistirá a clases, sino que también llevará consigo una lección sencilla pero muy valiosa: En lo cotidiano se aprende a ser más consciente, más independiente, más responsable
María ha aprendido a administrar los 3 dólares diarios. Ha desarrollado la capacidad de decidir por sí misma que almuerza, a priorizar y a valorar cada centavo. Lo que al inicio pareció una limitación, ahora forma parte de su crecimiento no solo como estudiante, sino como persona.














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