Cuando pasas por el Centro Cultural de la PUCE, hay una sala que llama mucho la atención, El Archivo Juan José Flores es una sala en dónde se ubican todos los archivos relaconados al ex-presidente, pero, hay una exposición muy peculiar titulada Amor Epistolar, un tipo de amor cuya forma de expresar amor es a través de las cartas.
En particular, esta exposición explica sobre el intercambio de cartas que hubo entre Antonio Flores y Juliet Morgan, también entre Antonio José de Sucre y Mariana Carcelén.

Flores y Morgan
Primeramente, se expone una carta de Antonio Flores al Papa Pío IX, el objetivo de dicha carta era solicitar permiso para que Flores pueda casarse con Morgan, esto debido a que Flores era católico y Morgan era protestante y en esos tiempos existía un recelo entre el papado católico y el protestantismo, sin embargo, Antonio y Juliet se amaban mucho sin importar que diferencias había entre ellos.
Siempre que se hablan de las diferencias en el amor, recuerdo como ahora muchas de las relaciones se basan en la «igualdad» de personalidad y pensamientos con el objetivo de que la relación no fracase, pero recuerdo que Antonio y juliet se amaban a pesar de las diferencias religiosas que tenían.

Sin embargo, como toda historia de amor a distancias, digo esto porque he tenido varias relaciones a distancias y no han resultado como me hubiese gustado, las cartas eran un proceso largo, es decir, no llegaban a su destino de la noche a la mañana como un mensaje de WhatsApp.
Cuando Antonio fue al Vaticano a averigar sobre su proceso, el consejo papal le mencionó que no tenían conocimiento del caso, pero hay un detalle que suele pasar desapercibido, los padres de Juliet, sobretodo su padre, quien era banquero no tenía una plena confianza hacia Antonio, dado que su padre era Banquero, tenía influencias de todo tipo con el objetivo de buscar alguien acorde al estatus social para ser el esposo de Juliet. Todo esto nos quiere decir que Juliet venía de una familia de la alta alcurnia, por ende, ella no debía de casarse con un «simple» diplomático.
A continuación las cartas de la madre de Juliet para Antonio Flores y Mercedes Jijón.
Esta historia de amor finalizaría cuando Juliet le devuelve el anillo a Antonio, Juliet se compromete con alguien más en los inicios de 1870.
Sin embargo, existe una carta en dónde Juliet, ya pasado un tiempo desde que rompió con Antonio, se sabe que el sentimiento de Juliet por Antonio era muy real, porque no solo se lleva el recuerdo maravilloso de lo que Antonio fue para ella, también cada uno de los regalos y detalles que Antonio le daba como muestra de cariño. Es una carta que está escrita en francés, el lenguaje del amor.

Todo esto me recuerda a aquella relacion a distancia que tuve y que por motivos de distancia y lo jóven que aún era para darme cuenta que ese tipo de relaciones funcionan si tienes el valor de tenerla. Yo no tuve ese valor, sin embargo, me quedo con todo lo bueno que aquella relación me dejó.
Pero esta historia no termina aqui, tambien hay una historia de amor, pero esta es más trágica que la anterior, ya vas a ver el por qué.
Sucre y Mariana
Entramos en un terreno en el que en lo personal no quería entrar, sin embargo, creo que es importante contarla, porque a la final, también es una historia de amor, una historia muy triste que no me puedo imaginar lo que debió de sentir la otra parte por el fallecimiento de su ser amado.
Los personajes que vamos a tratar el día de hoy no es nadie más ni nadie menos que Antonio José de Sucre y su historia de amor con María Ana (Después Mariana) Carcelén

La historia empieza el 24 de mayo de 1822, si, el mismo año y la misma fecha en la que Ecuador obtuvo su independencia de España para luego formar parte de la Gran Colombia. Mariana, en ese entonces de 17 años se encontraba refugiada con su familia en un convento para evitar los riesgos de la batalla. Sucre de 27 años entró a dicho convento luego de la victoria y conoció a Mariana y a su familia garantizandoles la seguridad. Dicho encuentro a pesar de ser rápido, marcó el inicio de su relación.
El romance entre Sucre y Carcelén continuaba, así como las dificultades de su relación. Sucre, al ser un militar de alto rango, pasaba mucho tiempo fuera de casa, participaba en las campanas de Perú y Bolivia, sería este último país en el que se desempeñaría como presidente.
Me pareció interesante que esta historia de amor al igual que la anterior, Sucre y Carcelén se enviaban cartas, sobretodo las cartas de Sucre que mencionaban el deseo inmenso de salirse de ese entorno solo para estar con el amor de su vida.
En todo esto aparece una figura clave El General Vicente Aguirre

Aguirre no solo era un amigo de Sucre, era su mano derecha, era un mediador en varios aspectos de la relación, es como decirle a un amigo que actue como vos para no perder la chispa pero siempre con límites marcados. Aguirre ayudaba con diversos trámites en Quito a nombre de Sucre, mientras él se encontraba en Bolivia.
Sucre y Carcelén se casaron en 1828 de una manera muy particular, Sucre, al no estar presente en Quito, Aguirre lo representó, pero no solo eso, Aguirre también se encargó de acomodar la casa en dónde la pareja viviría después de que Sucre finalice sus funciones en Bolivia.

Después de varios años de espera, Sucre y Carcelén pudieron vivir juntos, incluso tuvieron una hija llamada Teresa, pero esta etapa no duraría mucho, ya que en 1830 mientras viajaba por Berruecos para reunirse con su familia, fue asesinado. Mariana recibió la noticia semanas después y su reacción fue como la de cualquier pareja al enterarse de la muerte de su otra mitad. Mariana quedó devastada, incluso llegó a escribir cartas denunciando a los autores del crimen.
Mi conclusión
Cuando escuché ambas historias, fue la primera vez que lo hacía, no recuerdo que me lo hayan enseñado en las clases de historia del colegio o las clases de Ciencias Sociales en la primaria, y si me lo enseñaron, no me he de haber acordado. Pero principalmente estas historias tienen algo en común: La tragedia. Aunque es verdad que la primera historia no es muy tragica como la segunda, ambas nos puestran el peso de las relaciones a distancia y los contextos sociales del pasado.
Ver esas cartas en la sala del archivo, me doy cuenta de que la comunicación, más allá de la tecnología, siempre han sido el puente de conexión de los seres humanos y de lo que un día llegamos a sentir por esa persona especial. ambas historias tienen su particularidad, en la una ni Antonio ni Juliet rompieron las barreras físicas de su entorno; por su parte Sucre y Carcelén vencieron la distancia física con la ayuda de Aguirre, pero el contexto histórico de la época, les arrebató su final felíz de la formas más cruel posible.






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